El drama de los derechos televisivos de la Primera Federación

Por tercer año consecutivo, la Real Federación Española de Fútbol ha sacado a concurso los derechos televisivos de la Primera Federación. Después de muchos movimientos y tira y aflojas, tocará volver a vivir una nueva puja por emitir la competición estrella de la RFEF.

En el estreno de la nueva categoría, la Federación unificó los derechos de televisión para vender un lote completo que incluyera a todos los equipos. Footters fue la encargada de emitir la entonces 1ª RFEF tras un acuerdo con Fuchs Sports, quien pagó 9,5 millones para adjudicarse el tender. Una vez los luxemburgueses rompieron con la OTT española, la entidad que preside Luis Rubiales acabó con el acuerdo por incumplimiento.

Así en 2022 volvió a publicarse el nuevo tender para la actual 2022/23 y las dos próximas temporadas. Después de elevar el precio a 15 millones y no recibir ninguna oferta a la altura, la Federación sufrió y acabó por adjudicarlo a InSports TV, una plataforma irlandesa con quien ya habían trabajado previamente.

De esta forma, la OTT se adjudicó los derechos televisivos por unos cuatro millones, lejos de las previsiones. Después del escándalo que resultó para los aficionados la lucha entre Fuchs y Footters en 2022, se sumó el desconocimiento de esta nueva plataforma. Según datos de 2Playbook, InSports TV solo ha alcanzado unos 28.000 suscriptores, muy lejos de lo necesario para rentabilizar el producto.

Un nuevo comienzo por los derechos televisivos

Como si del día de la marmota se tratase, a RFEF vuelve a sacar a concurso el tender televisivo para las tres próximas temporadas, aunque con novedades.

La Federación ha rebajado considerablemente el valor del concurso, fijando el precio en siete millones, menos de la mitad que solo un año antes, incluyendo la fase de ascenso a LaLiga Smartbank. En esta ocasión el ente federativo sí aspira a que se alcance esa cifra prevista.

La inestabilidad viene caracterizando a la Primera Federación desde su inicio. De hecho, la sombra de la vuelta al formato tradicional de la Segunda B siempre ha merodeado -más como amenaza que como realidad-. Con equipos históricos con gran masa social como Deportivo o Córdoba -a falta de conocer los ascensos y descensos correspondientes- puede ser la gran oportunidad de que la categoría se consolide y, al menos, llegue la ansiada tranquilidad en el ámbito de los derechos televisivos.

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